«SOY CUBA» de Mijaíl Kalatózov

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  • Este debate tiene 10 respuestas, 1 mensaje y ha sido actualizado por última vez el hace 1 mes, 1 semana por dietwon.
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    • #526 Responder
      Manuel Polls Pelaz
      Superadministrador

      LA POSIBILIDAD DE UNA ISLA…

      Esta fascinante obra cubano soviética, redescubierta 30 años después de su fallido estreno en 1964, y desde entonces distribuida por cineastas norteamericanos suficientemente poco comunistas (valga el eufemismo), como Martin Scorsese y Francis Ford Coppola, tal vez sirva para ilustrar el natural sueño del ser humano por participar en la creación de un nuevo sistema social. Una sociedad en la que los sentimientos de camaradería y compañerismo universales releguen al olvido la inviable, desde cualquier punto de vista, herencia explotadora del a veces mal denominado Homo sapiens.

      ¿Dónde quedaron los sueños revolucionarios? ¿Relegados a la mística? ¿Cuáles fueron sus aciertos y errores? ¿Existe alguna posibilidad contemporánea o nos resignamos al peor de los escenarios para nuestra especie en la biosfera?

      Con el título de LA POSIBILIDAD DE UNA ISLA (emulando sólo el título de una novela de Houellebeck) deseamos proponer un coloquio abierto que tal vez estos días retome sentido, en periodos de crísis ecológica, económica y sanitaria mundial, y en la antesala del control cinernético del individuo en la inminente sociedad 5G.

      Por otro lado estamos ante UNA DE LAS MÁS BELLAS OBRAS DE LA HISTORIA DEL CINE, con una fotografía prodigiosa que forma parte de la antología del séptimo arte. La belleza redentora, en este caso inmensamente poética y épica…

      ¡Gracias por vuestro interés, animaros a participar dando vuestras opiniones!

    • #532 Responder
      Alvaro
      Invitado

      Una de las joyas de la historia del cine, tanto por su contenido como por su forma.
      Gracias por compartirla.

      • #533 Responder
        Manuel Polls Pelaz
        Superadministrador

        Gracias Álvaro por tus comentarios. Estamos de acuerdo: Una singularidad irrepetible, de alto valor social, antropológico, político y humano. Energética y propagandísticamente fascinante. Ver las opiniones de Scorsese al respecto en https://vimeo.com/427541183

    • #534 Responder
      Cristina Olmedo
      Invitado

      Gracias por esta magnífica película. Me quedo con su riqueza poética que engarza las cuatro historias con este escueto pero profundo estribillo: SOY CUBA, con su música, con su estupenda fotografía y con su gran lenguaje visual, que necesita de pocas palabras para narrar y hacer comprensible las historias. Me encantó sobre todo la del trabajador viudo con dos hijos, por la energía que el protagonista pone en su trabajo con la caña de azúcar, que convierte en el sentido de su propia vida y ofrece el mayor discurso de dignidad humana en unas pocas frases que repite como un mantra haciendo que el espectador hile con ellas su propia reflexión, todo ello aderezado con las hermosas fotografías que muestran esos recuerdos del viudo y aquellas en las que parece que es el espectador desee con el protagonista el crecimiento de ese símbolo cubano que es la caña de azúcar.

      • #535 Responder
        Manuel Polls Pelaz
        Superadministrador

        Estimada Cristina, tu reflexión sobre el episodio del film que implica al agricultor viudo, con sus hijos y el terrateniente, me parece muy conmovedora y acertada. La verdad es que hay otras zonas del film más espectaculares, pero esta toca la tierra y le habita la veracidad del contacto directo entre las personas y el trabajo de sus manos. Me parece que fue Jean Jacques Rousseau quien en el siglo XVII comentaba en «Emilio, o de la Educación» que el problema de la humanidad empezó cuando a alguien le dio por marcar una línea en el suelo, diciendo que aquel terreno era suyo, y los demás le hicieron caso. En el terreno estético que acompaña el drama narrativo, cabe destacar que la caña de azucar aparece siempre en color blanco. Si no recuerdo mal dicho efecto de cámara se consigue poniendo en el objetivo un filtro verde que, destilando el color verde de la caña, da el blanco para el espectador. Costaría imaginar la pureza estética y el épico realismo de la secuencia con otro color. El cineasta nortemaericano Samuel Fuller decía en un film de Wim Wenders («El estado de las cosas») que «Life is in colours but black and white is more realistic»… Enfin todas las arriesgadas decisiones visuales en el film se las debemos al director de fotografía Seguei Urusevski, uno de los mejores de la historia del cine soviético.
        ¡Gracias por tu intervención que genera muchas más reflexiones, y un cinéfilo abrazo!

    • #536 Responder
      Yolanda Brasa
      Invitado

      Gracias Manuel por esta fascinante propuesta que desconocía. No se que añadir a vuestros comentarios. Todavía en estado de shock. Una película que te atrapa desde el inicio con su fotografía. Esos campos » albinos «, esas palmeras reales, esa caña blanca, esos cielos negros repletos de nubes amenazantes.
      Esas historias escuetas y austeras que transmiten un mundo de emociones con tan poco y que creo que tardare en digerir.
      Y el precioso recuerdo de mi abuela Teresa, exiliados de Cuba allá por 1870 rumbo a México donde nació ella, en Puebla ( sus hermanos mayores eran cubanos como mis abuelos, aunque de ascendientes españoles ). La recuerdo tocando en el piano ese himno que supongo que es el de la Revolución. Recuerdo cantarlo con ella siendo niña, sin saber de que se trataba. Casi, casi, he vuelto a oir su querida voz …
      Cuando salga de este estado tal vez pueda añadir algo pero, de veras, que necesito algún tiempo.
      Gracias a todos por estar ahí y compartir este bello arte que es el cine. Magia pura. Que placer !

    • #537 Responder
      Manuel Polls Pelaz
      Superadministrador

      ¡Qué bien saber de tí Yolanda! Efectivamente la película te deja conmocionado, y aún más supongo si tienes o tuviste lazos con la isla, como es tu caso. El alma del film habitará de por vida al espectador sensible, pienso yo, afortunadamente, aunque la obra en sí caiga pasajeramente en el olvido. La poética y la épica, junto a la aventura social de un pueblo, y «la posibilidad de una isla»… Un fuerte abrazo y recuerdos a Eduardo.

    • #538 Responder
      jose luis gomez ordóñez
      Invitado

      Es lo que tiene el cine que Manuel Polls nos regala y ya lo hemos hablado en algunas otras ocasiones: una enorme capacidad de registrar en cada uno de nosotros vibraciones profundas y seguramente muy diversas, a veces, al margen de la condición fílmica. A mí me ha desvelado una relación con los crímenes racistas de nuestro tiempo y con las revueltas de unas ciudadanías encolerizadas derribando estatuas del pasado esclavista, colonial y racial.
      Batista y su jefe de policía reeditan algo más de medio siglo después la obra teatral de Ubú Rey de Jarry – como ésta se asentaba en Macbeth- y anticipan algo más de medio siglo el Black Lives Matter que me parece emerger como uno de los grandes acontecimientos históricos de este siglo XXI. Podría tratarse de un paso muy importante en la revolución poscolonial y , atención, porque se da en un clima de enorme disgusto de los jóvenes de los países ricos que ven muy negro su futuro. Parece que la cólera pudiera volatilizarse, a diferencia de otras revoluciones que han encontrado cauces políticos, pero hay condiciones de contexto que apuntan a la posibilidad de fuego en el cañaveral.
      La película, en sí, es eso, una escultura, una estatua levantada en honor de la Revolución castrista, un bello poema visual del que no se ha de ocultar su condición, en el marco de la guerra fría, de contrapropaganda la Unión Soviética frente a la Alianza por el Progreso que propulsó Kennedy en los 60’s como un colonialismo “más humano” de USA sobre la América latina. Y aunque la fotografía y las escenas trágicas de la vida del pueblo cubano son estremecedoras, la película, para mí, tiene un aroma dulzón que sólo es redimido por el fuego y la inmolación del colono cultivador.
      Gracias.

      • #539 Responder
        Manuel Polls Pelaz
        Superadministrador

        Gracias por hablar de revoluciones José Luis, porque de eso se trataba en este cine-fórum. Desgraciadamente ha sido necesaria, una vez más, la violencia (Lenin decía que era inevitable), para que una rebelión encuentre sus cauces en pos de la justicia social. Tengo que decir que alegra mucho tu optimismo acerca de la mecha recientemente encendida, pero me temo que las nuevas redes sociales telemáticas apaguen por si mismas el fuego. El nuevo ruido que representa el exceso de información, es un extintor muy habilmente utilizado en contra de la persistencia y resistencia de los movimientos anti-sistema, que se ven rápidamente digeridos por la «actualidad» informativa, a la que nos vemos casi obligados a atender continuamente para sobrevivir. Por ello algunas personas, cada vez más personas, nos estamos cuestionando e intentando encontrar otras posibilidades de comunicación, alternativas y lo más posible alejadas de la hegemonía audiovisual dominante. Nadie dijo que fuera fácil…

    • #541 Responder
      Teresa Gómez Ordóñez
      Invitado

      Gracias Manuel. La película técnica y fotográficamente es una pasada y sigue teniendo vigencia, por reflejar crudamente la desigualdad extrema,situaciones de opresión y miseria, la corrupción gubernamental, el poder de las multinacionales. Las actuaciones ilegales de la UFC salpican su historia (estudié el suceso de “la masacre de las bananeras” en Colombia)
      El segundo episodio,coincido con Cristina, es el que más me ha gustado. Recordé una película de Orson Welles “Otelo” donde la cara del protagonista ocupa toda la pantalla. Imagen con una fuerza expresiva abrumadora (podría recordar al Moisés de Miguel Ángel)
      Me choca que ni en Cuba ni en la URSS considerasen que no mostraba claramente la propaganda revolucionaria. La imagen del campesino entre las cañas de azúcar y el cielo es muy propia del realismo soviético.
      Nuevamente gracias. Un abrazo

    • #546 Responder
      Manuel Polls Pelaz
      Superadministrador

      Gracias Tere. Estar la noche de fin de año de 1959 en La Habana con la entrada de Fidel y sus barbudos debió ser toda una emoción. Desde entonces quedó la posibilidad de una isla…
      Hoy somos personas islas, en un archipiélago a la deriva y cada vez más distanciados por las corrientes contaminadas de las redes, que tienen esa doble función, unir y atraparnos en la trampa… ¡Un fuerte abrazo!

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